No hablo de excepciones, sino de realidades, porque "cuando el tiempo nos separa los recuerdos nos consuelan"
El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Y yo, con este blog, decidí hacerme esclava de mis palabras, y apartar el silencio.


Seáis bienvenidos, seres únicos.







lunes, 27 de abril de 2015

Fuera de contexto.

Te voy a echar de menos cuando esté completamente cuerda, cuando sea feliz con otros, o simplemente sin ti. Cuando seamos felices e infelices estando solos. Te voy a echar de menos porque ya no somos los que fuimos, ni seremos los que éramos. Ni fuimos. Porque nunca seremos los que fuimos. Y que paradójico suena todo. Parece mentira que fuera ayer cuando sí fuimos ser. Y esto me está matando por dentro. Porque el amor mata, y ambos supimos esquivar la bala, y aún así, no hemos salido ilesos. Porque hay una diferencia importante entre las personas que pasan por tu vida, y las que la atraviesan.
Te voy a echar de menos cuando esté sobria, cuando mis pasos me lleven inconscientemente hasta la puerta de tu casa, y no nos queden besos de despedida en los labios. Porque, vivo entre una elección constante entre el lugar adecuado, y el momento oportuno.
Pero lo más jodido de echarte de menos, es que dejaré de hacerlo cuando alguien llame a mi puerta, y llene este vaso que has dejado vacío, para volver a irse, como lo has hecho tú. Porque, tú, no quieras atarme a lo que no concuerda.
Es como cuando conoces algo de casualidad, y desde entonces empieza a aparecer todo el rato.
Porque,
tu punto y final,
se convirtió en mi punto de partida.




domingo, 12 de abril de 2015

(d)escribirte.

Raro es, que ya haya hecho mía la séptima letra del abecedario. Conocidas mis ruinas, encontré en ti a alguien con quien complicarme la vida. Y es precioso, tanto como tú. Y la vida pasa, si no me besas. La vida pesa, si no me abrazas.

Que todos mis relojes se han roto, porque no saben calcular las eternidades que tengo que esperar, para volver a verte. Entiende que cuando te escribo, es como si te limitase, porque al definirte, no existen putos parámetros para describir la forma en la que para mí, eres capaz de hacerle sombra, hasta al mismísimo sol. Y, sobretodo, cuando sigues hablando en la primera persona del plural. Nosotros. Porque soy sin ser, cuando no somos. No sé si me entiendes.

Que te has convertido en mi única dirección, y que ahora todos los andenes llevan tu nombre.
Que hay veintiocho letras en el abecedario, pero que tu no eres mi plan A, ni mucho menos el Z. Que junto a ti tengo tantos planes, que me faltan vidas para cumplirlos. Que me faltan palabras para describir lo que siento, y que me falta el aire para hacerlo mientras me miras.

Y eso de que tú tienes la mejores vistas de todas. Y un vértigo precioso.
Confieso que tengo mil formas de mirarte, y que todas son distintas. Porque eres capaz de convertir a un suicida en equilibrista. Y eso fue lo que hiciste conmigo. Fuiste, y también en segunda del plural del presente, el caos que necesitaba en mi vida.
Ojalá no te acabes nunca. Porque eres el vicio que encaja a la perfección con mi calendario. La sonrisa que me entiende.

Y entonces él sonríe.
Todo apunta.
Y su boca dispara.



lunes, 23 de marzo de 2015

Y los daños me pasan factura.

Nadie habla del miedo de pasar página. Dicen que la distancia más corta entre dos puntos es cosa de cobardes. Y así fue como me pediste que me quedara. Porque nos sobraban muchos errores de los que arrepentirnos. Pero admití no estar preparada para darme otra oportunidad.

He medido la distancia en abrazos que te debía.
Y yo, tuve mi táctica. Y solo lo he sabido, cuando en mitad del huracán, he necesitado crear mapas con la piel de tu espalda. Pero, aún así, siempre se me ha dado bien la soledad. Y tú, ya te sabías este vals de memoria.  Porque, en realidad, no eras más que un sustantivo, al creí propio, hasta que me dí cuenta, de que eras tan común como el resto.

Escarbando en cicatrices, y retrocediendo, he aprendido que no es a la tercera, cuando te das por vencido. Porque, sin andar, no hay camino, y sin camino no hay historia, ni victoria, solo derrota. 
Que la magia del naufragio no está en llegar a ser superviviente, sino en aprender a bailar con el vaivén del mar, en mitad de la tormenta, agarrar el timón y aguantar el tirón, enamorarte de la corriente.

Y, por las mil lagrimas por las que sonreí, abro un punto y aparte, para anclar un paréntesis en el pretexto esta ecuación de subordinación perfecta:
"Para los que estuvisteis apuntándome con el dedo, deberíais saber, que sigo siendo yo, la que me pongo la pistola en la sien, y la que decido si apretar o no el gatillo. Que no hay más balas para mi, que las que yo misma fabrico. Y que no tengo más heridas, que las que yo misma me hice, por voluntad propia. Pero, lo bueno de tener el corazón hecho pedazos, es eso, que las balas de los demás, tal como entran, salen."

A día de hoy, vivo en un enfrentamiento adverbial constante, debatiéndome en cualquier lugar, tiempo, por cualquier causa, cantidad, modo, interrogación, afirmación, y después negación. Pero sobretodo duda. Porque, a día de hoy, me han enamorado más palabras, que personas.




miércoles, 4 de marzo de 2015

Te quise por el mundo que trajiste contigo.

He soñado,
He soñado que te ibas para no volver.
Ausencias y desconciertos.
Y que voy a decirte,
aparte de que no era yo, quien dominaba tu sonrisa.

Me enseñé a quererte,
y lo peor de todo,
no fue buscar tu cara en la de todas las demás personas,
sino el no poder encontrarla,
en ninguna de ellas.

He soñado con la necesidad y con las ganas,
y el tiempo pasa como si sonase una canción triste.
Pero aquí sigo,
desbordada de necesidades a las que no les pongo nombre.

He soñado,
queriéndote tanto,
como para dejarte ir.
Y me aferré a todo aquello que tanto dolía,
por miedo a descubrir que dolía más perderlo.

Y decidiste huir,
como si en algún momento del para siempre,
se te hubiese olvidado,
que olvidar no era tan fácil.

He soñado,
en pretérito perfecto simple,
que la poesía es un mentira necesaria.
Y que eras la estrofa preferida,
de esta limitada sinfonía.

Y todo ello,
mientras las horas se paraban al verte pasar.

Pero lo cierto es,
que te esperaría otras seis vidas,
si eres tú el que me lo pide.

                                        https://www.youtube.com/watch?v=kcihcYEOeic





lunes, 26 de enero de 2015

Y ya son tuyas, 23 primaveras.

Yo nunca he sido el momento adecuado, ni para él, ni para nadie. Pero eso, hasta que llegaste tú.

Pensar en el pasado hace que me sienta segura; el futuro, por otra parte, me parece demasiado inestable. Abismos y paralelismos a la incertidumbre.
Pero lo cierto es, que si sonríes, te juro que el futuro que deseo es alguno en el que pueda verte sonreír cada día. No eres tú, ni siquiera soy yo, es la vida. La mía, en concreto. Mi vida y la forma que toma cuando estás a mi lado.
Sé que cuando uno quiere, y cuando mira a la persona a la que quiere, parece ver un mundo maquillado; pero te prometo que, pese a los adornos, sigues siendo lo más parecido a la calma que jamás he conocido.
Tú pusiste fin a un mundo de tormentas, un mundo donde en cualquier parte en la que estaba, sentía no estar en ningún sitio. "Igual el truco consiste en estar siempre, como nunca." me repetía. Y que bonita sonaban las mentiras por aquel entonces.
Pero que cierto es, que no sabría explicártelo tan bien como cuando te toco, y mis manos sobre tu cuerpo parecen estar dándote las gracias.
Te he querido sin saberlo, sabiéndolo, y en todas las formas verbales que existen. Te he querido de noche, de día y a deshoras.Te he querido de espaldas, de frente y debajo, te he querido encima y de lado a lado, y tengo que confesarte, que donde mejor me quedas, es cerca.
Te quiero de esa forma que no tiene forma, de esa que no cabe en las palabras, ni siquiera en la cabeza de uno. Te quiero sintiendo la profundidad de un algo que no toca fondo, de un infinito que se me encierra adentro y se expande, continuamente. Y te quiero así porque es maravilloso, porque si sonríes, prometo que no voy a interrumpirte, por muchas ganas que tenga de jugar con tu boca.

Ojalá algún día consiga que te veas con mis ojos,
pero no te preocupes,
que mientras tanto, tengo la intención de no dejar
de mirarte nunca.
Y tenía ganas de escribirte así.


Feliz cumpleaños, G.







domingo, 25 de enero de 2015

Y tiene nombre, con apellidos incluidos.

Soy un bolígrafo sin tinta,
un diccionario con faltas de ortografía,
la chica que no supo bajar del tren,
una película en blanco y negro por recortes de presupuesto.

y tú...

tú eres mis 27 letras del abecedario,
el día a mi noche,
y viceversa.
El tren de donde no me quiero bajar,
Febrero convirtiendo el año en bisiesto.

Somos sinónimo de una novela escrita en verso.
Somos el Yin y el Yang,
cuando todo se encuentra en continuo movimiento.
Somos ingenuo y sagaz al mismo tiempo.
Somos marmotas, como icono favorito de Whatsapp.

Somos la receta perfecta;


El mejor poema de Neruda,
un paseo por Fuencarral,
un "no te vayas" muy callado en la puerta del metro,
una mueca de desdén cada vez que dices eso de "mira que eres pánfila".


Eres mi tiempo
y mi tiempo baila al son de tus palabras.

Eres mi mejor canción cada vez que sonríes,
mi devoción de no querer dejar de verte,

Eres los mejores días de mi vida.

El "ojalá" cumplido con el que sueñan todas las estrellas.


Feliz veintitrés cumpleños,
Con amor,

R.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Veintinueve de diciembre.

De repente, todo está patas arriba. Tu te has ido, allí, donde aún sigue siendo verano. Y yo, aquí, mientras el reloj va consumiendo las horas, pensando como reducir la realidad a un simple tachón en la pizarra. 
Está claro que cuando uno se va, el que se queda no consigue deshacerse de la ganas de volver. Como si para rescatar lo que se ha muerto no se necesitase más que mirar fijamente una fotografía y, luego, cerrar los ojos. De repente está todo patas arriba, y hay crisis, y hay guerras y esta mañana ni siquiera recordaba que ayer me prometí cambiar las cosas.

Pero, que no se me olvide cicatrizar. Ni el cómo era yo,  antes de ti. Porque también tengo una bala en la recamara, esperando a ser disparada.

Ya no recuerdo la última vez que estuve completa, ni siquiera sé si lo he estado. Siempre he sido la mitad de un algo que no es nada si no me dices que soy yo a quien has estado buscando todo este tiempo. Porque para estar perdida a veces no se necesita más que estar en un lugar donde las personas que hay no te necesitan. Y estoy aquí, perdida, y no me necesitan.
Pero, era lógico, sí. Ni siquiera te lo reprocho, sólo duele. Simplemente. Hasta en el sótano de lo horrible, donde pensé "esto es todo, el límite", había un piso más abajo. Y bajé, y allí tampoco estabas tú. Supongo, que entre cicatrices y vacíos, la posibilidad se olvidó de volver a juntarnos.

Llega otra noche de precipicios,
y esta, con nombre incluido.

Un veintinueve de diciembre.




viernes, 28 de noviembre de 2014

Lo tuyo, eso muy mío.

Me cogía de la mano tan fuerte, que allí, entre nuestros dedos enlazados, se creaba un espacio de gravedad distinto. Tú, y ese pronombre, el segundo del singular, el que de repente, no quise usar con ningún otro. Aceleran sístole y diástole. Y entre sábanas, clavículas, y otras esdrújulas, perdí el Norte, y cualquier otro punto cardinal que no llevara tatuado tu nombre.

Porque no se aprende a ser valiente, al correr por delante del miedo. Y entonces, marinero pronostica tormenta.

Pero el caso es, que cuando te conocí, entendí a aquello que dicen de que no sabían despejar esa ecuación cuya solución era, según la  teoría, acabar a un golpe métrico sobre tus labios. Que cuando me dices, eso de que "que bueno es sentirse querido, verdad?", se paralizan todos los relojes, y tú, te conviertes en la medida de mi tiempo.
A ti, mi acorde imposible: que llegaste a mi vida un mes de Mayo. Y seguramente mentiría, si ahora mismo dijera, que no me enamoré de ti, desde el primer segundo en que te tuve enfrente.
A ti, que no te quiero inmortalizar en unas cuantas palabras bonitas.
Y nunca entenderán mi necesidad de pellizcarte, solo para recordarme, que eres una realidad. Esta manía mía de no acostumbrarme a verte inmiscuido en mi mundo, que lo transforma todo, en la rima más perfecta, que jamás he escuchado.
Y no me importan los continentes, si tú, eres el contenido. Deberíais ver su espalda, es sin duda el mejor cuento para dormir que conozco.

Una vez, me hablaron de la complejidad de los abrazos, de lo difícil que resultaba que dos personas encajasen perfectamente en uno de ellos. Y no se muy bien como explicar esta parte, pero los puzles nos miran desde la mesa, embobados.
Porque superas a cada segundo, las perspectivas que tenía de ti.


Y todo ello,
para darme cuenta,
de que no existe mejor futuro,
que el de conjugarte en mi presente.








miércoles, 12 de noviembre de 2014

Porfavor, perdóname.

No supe quererte mejor que otra. Hacía frío, y mis manos no supieron traerte el verano de vuelta. Te quise, y es cierto. Pero sobre eso, mis palabras no supieron hablarte. Un tú, y un yo, tan perdidos. Te quise también, un poco a oscuras, como persiguiéndote de cerca sin llegar a tocarte. Te quise como alguien a quien el miedo le ha dibujado la distancia sobre su pecho.
Y ojalá fuese distinto. Ojalá hoy y mañana, ojalá ayer y para siempre, tú te hubieses dado la vuelta, me hubieses esperado, hubieses decidido aprenderte definitivamente a alguien, y ese alguien, hubiese sido yo.
Pero hacía frío, y caminabas pensando en cómo querer sin hacerte daño, mientras yo ignoraba como decir tú nombre en voz alta. Te he querido tan en silencio, que si le pongo voz a lo que siento, parece que hablo en un idioma que ya nadie entiende.
Y ya ni siquiera puedo llorar, parece que hay un invierno que me ha congelado el interior, y afuera soy sólo piedra: una expresión póstuma. Una mueca de auxilio, unas ojeras, una mirada hacia un sitio de donde nada regresa. Siento estar lejísimos de cualquier lugar.
Ya nadie ama como atreviéndose a desnudar a alguien por completo. Apagan la luz, se acuestan juntos, se tocan con la necesidad, pero no con el sentimiento.

No se me ocurre un final alternativo,

para una historia,

que nunca ha empezado,

y duele.

Claro que duele.

           Te quiero. Y siento haberme olvidado. Me cuidas desde arriba. Yo te recuerdo desde aquí.

viernes, 17 de octubre de 2014

Desnudando margaritas.

Es de noche. Y este vivir me sigue sabiendo a sal. Ya no sabemos como sobrevivir(nos).
No sé, porque la noche, siempre tiene algún sueño que ofrecer. Me acaricia con sus promesas de "aunque venga el sol, yo nunca acabaré". Y siempre termina por acabar, cuando el sol me obliga a volver a la vida.
Prefiero vivir a la deriva. Que no necesito que me salven. Que estoy acostumbrada a la caída. Que prefiero mil doscientos acantilados, antes que un terreno llano, donde ya no sentir adrenalina. No sabes lo que es vivir de errores, ser siempre la que cierra las peores historias de naufragio.

"A ver si me voy a hacer muchas ilusiones, y no me van a caber en la realidad" me repetí hasta que asumí que era una cuestión de fe, no creerlo.

Tenemos muchos cómos, y ningún porqué. Y acabé llorando mares de dudas.
He hablado de mérito, de justicia. Y así, asumo que desde que soy, solo espero. Pero espero no esperar más de lo que asumo, que ya es bastante. Es como ir sin sentido hacia un precipicio, que se te había prometido como cielo.

¿Cómo te consigo abarcar en unos versos?. Me duele la garganta, y es, de gritar tu nombre. Tú, como mi verso octavo, de un poema 20 de Neruda. Y no te puedes imaginar lo bonitas que quedan las palabras, cuando están impresas en tus labios. Entender el amor como un paralelismo a tu boca. Y tus ojos, como el símil de una naturaleza hipnótica.
¿Y no es acaso el amor una palabra tonta para hablar de algo inabarcable?.

Lo cierto es, que no importa lo mucho que duela, si aquello que duele es algo por lo que morirías. "El dolor no será jamás tan definitivo como la muerte", piensas. Le escribo, le pienso, le sueño y por si acaso un día no está, me aprendo de memoria hasta su calor.

Y me sigue matando lentamente,
pero,
qué importa.
La vida también nos mata,
y es preciosa.

lunes, 6 de octubre de 2014

De fondo, alguien me oía gritar.

Las palabras se vacían y mis ojos se llegan de lágrimas. Escribir siempre ha sido una excusa. Siempre ha sido mi oxígeno. Siempre ha sido un estilo de vida. Siempre ha sido mi vida.
Y ahora, que te has ido. Que el vacío me agarra con más fuerza que nunca. No hay justificante para mi falta de emoción. Para la ausencia de ganas.

Ahora, que te has ido sin despedirte. Que jodida es la verdad. No hay nada eterno, no hay magia, ni chispas, ni hechizos. No hay razones para seguir viviendo, más las que uno se inventa. Hay pecados. Hay falsedades dibujadas en medias sonrisas de rostros tristes. Trenes que se van vacíos hacia el lugar donde amaste la vida. La pésima vida que nos ha tocado. La vida que sin mas razón deja de ser vida. Un paraíso inventado. Un beso nunca dado. Una ilusión nunca completada. Ya no sé si tenemos que dar las gracias al ser todo poderoso o intentar ser esclavos de nuestra existencia. Estamos solos.

A veces las oportunidades no llegan. O las vas a buscar tú, o te quedas sin ellas. Andamos sin más motivo que el de la incertidumbre de los días convirtiéndose en segundos ya pasados.
Todo se cae a pedazos, y el mundo ni siquiera tiene la decencia de detenerse y esperar a que recoja los trozos.

Y así, pasaron las horas.
Ultimo cigarro a tu salud.
Prometo escribirte.

Te querré, también en presente.

                                              https://www.youtube.com/watch?v=QB0ordd2nOI










domingo, 28 de septiembre de 2014

Empieza por G.

No por amor. Nadie escribe de esas veces en la que haces lo correcto, y te sientes como un gilipollas. Nadie escribió sobre Neruda, cuando se secaron los cerezos.  ¿Porque no se habla de aquellos que se esconden en un verso?.

Y entonces, llegó el. Como el prólogo que se anticipa a un perfecto desastre, y así, la historia, se convierte en un completo anonimato al descubierto. Adjetivos con destinatario, superlativos con dueño, estrofas con propietario.
Caídas libres que te hacen palpitar, tan, tan rápido, que pierdes el sentido del tiempo, y el aliento por sus palabras. Y la razón te pide que frenes, que vas a caer en picado. ¿Quién te hizo pensar que podrías ordenar este caos de cabeza y corazón? ¿Qué te hizo creer que podrías reemplazar un papel en blanco, por un golpe de azar tan acertado?. Una pieza de puzzle capaz de encajar a la jodida perfección.

Pasé horas mendigando a las letras. "Si tengo que escribir, lo haré sobre aquellos que tienen más corazón que pecho. Si tengo que escribir, lo haré de la sonrisa que se me escapa al verte", me repetía, una y otra vez.
Y así es. Que no quiero guerras, con quien no quiere reconciliaciones. Ni sonrisas que no tienen una boca que las aprecie.

Y tú, que pensabas que vanidad era lo que se escondía bajo los pliegues de mi falda. "Estaba loca, loca de remate". Estaba rota, tanto como un trapo. Y era dura, dura de roer. Y su único defecto, era él.
Que ironía más tonta. Que ilusión más cierta.

"Sospecho, que venía de otro mundo, por eso de que nadie había logrado entenderla nunca".

Eres inexplicable, como todo lo que nos hace felices.
Solían decir, que los finales felices son solo para aquellas personas tan tristes, que son incapaces de disfrutar de la historia. Porque lo importante, es el camino, claro. Las vistas, el cielo azul, las nubes, y el olor de la calle, después de una tormenta. Tu risa, tus ojos, tus manos, sucumbir al abismo mientras coges mi mano, o simplemente, luchar contra la gravedad en un beso.

Que te quiero,

Y eso, eso mismo es acerca de lo que nadie escribe,

porque sueño, no estoy loca.



domingo, 21 de septiembre de 2014

Otoño. Y te escribo.

Escribiré sobre tu cabeza enloquecida buscando cordura en locuras con nombre y apellidos. El jugueteo incansable de niño que llevas en tus pestañas. De tu mirada de adulto, acompañada de esa sonrisa de soldado.

Malditos domingos. Y más de otoño. Otra vez en el mismo lugar, con un diablo bien insatisfecho.

Decían que nuestra vida no tenía nada que envidiar a ese falso guión. Para mí, era realidad lo que algunos denominaban utopía. Y así fue, como descubrimos que los mejores sueños se tienen despiertos. Pero como no, la vida ha venido a pedir cuentas. Y he aprendido que hay errores con nombre y apellidos. Que a veces valoramos más, lo que no hacemos. Y que nos mintieron cuando dijeron que soñar era gratis. Porque levantarse tras una caída no es un deber, sino una necesidad.

Y he creído mirar a cientos de ojos ajenos, queriendo estar mirándote a ti. Porque me matas cada vez que creo haberte encontrado, convirtiéndote en el humo de cualquier cigarrillo.
A menudo se nos olvida, que el vértigo, no se siente solo cuando miras hacia abajo. Yo, que siempre fui de perder el equilibrio, hasta que encontré en tus ojos dos razones por las que no caer. Y entonces comprendí, que todas las costas guardan un secreto. Como siempre, y hasta nunca.



Por ahí lo llaman amor, pero yo le he puesto otro nombre. El tuyo.



martes, 26 de agosto de 2014

No hay historia sin un prólogo. Ni verso sin ti.

Perdóname, ya sabes que soy una chica de metáforas. Eufemismos disfrazados en los versos que susurran tu nombre entre tanto ruido. ¿Y qué si vivimos entre ilusiones que se ahogan en el tiempo?.  Será por fisonomía, pero estas vendido si se clava en el lado derecho del pecho la flecha de cupido, y duele.
Llámame ilusa, idealista y mentirosa, por venderte una locura así. Ser musa y verso, como escritor al papel o cobarde a vértigo.
Nadie te enseña el arma del delito, ni a romper el mito de las mariposas en tu estómago. Nadie te advierte de los efectos secundarios, ni del peso de la rutina sobre tus hombros. Aprendes a esconder el hacha de guerra en tu estómago, para que no sea él el herido. Explotas tu pecho en un folio, como si pidieras revancha a la vida. Escribes tu propia versión de la historia, y te das cuenta de que no hubo victoria. Ni vencidos. Solo dos corazones vendidos al mejor postor.
Te preguntas porqué la poesía, en lugar de reconstruirnos, nos convierte en las ruinas de la métrica. Y porqué, tú ya no me sacas a bailar, en las ruinas de nuestro desastre.
Pero es que llega un momento en el que te cansas de ver pasar trenes, una, y otra vez. Y quieres que, de una vez por todas, te esperen a ti, y te digan "personas como tú solo pasan una vez en la vida. Y yo. Yo no voy a perderte".


lunes, 28 de julio de 2014

Adictos al vicio que les hace vivir en versos.

Querer cantarme al oído que ya no soy tu mayor vicio, ni tu mejor caída. Querer retratarte en un verso, una noche de verano. Un sensato pidiéndome que pierda la cabeza. Suena el tacto de tus manos haciendo de mi piel tu pista de aterrizaje; y se me olvida todo con tu chantaje de boca.
Alguien me dijo que los amores de verano, son los mejores errores. Y que el tiempo todo lo cura. Pero con esa locura de labios, ¿Cómo quieres que me centre?.
¿Sabes? Al final, entre copa y copa, se nos acabará el verano, y llegará Septiembre con su liderazgo. El verano nos trajo la locura, y el invierno nos traerá la cura, o eso he oído.
Tú, tú eres el que mejor sabe que siempre habrá miedos de más, y besos de menos. Siempre habrá veranos de sobra e inviernos en falta. Noches, en las que alguna loca te convierta en cuerdo. Muerdo el polvo si es por ti. Pero no te olvides de la historia de dos personajes que se enamoraron, y trataron de poner su mundo en pie, poniendo sentido al desastre, en una noche de verano.



domingo, 20 de julio de 2014

Teclas y soledad, el vals perfecto una noche de Domingo.

Y entonces  tu mundo se desmorona. Los silencios callando a gritos. Y las palabras al son de la música. Que astuto el engaño y que brillante la oscuridad. Solían decir que las metáforas escondían detrás un par de versos rotos. Corazones inquietos. Pasados no enterrados. Todo podía ocurrir, pero no ocurrió.

Yo te quiero, pero no te lo digo, porque diciéndotelo, sólo voy a contar un miedo en voz alta.
"Estar o no estar contigo es
la medida de mi tiempo"- decía Jorge Luis Borges.
Y lo cierto, es que los segundos me consumen más deprisa que un cigarro entre tus labios. Es como tener un huracán en el pecho. Querer huir, pero no saber hacia donde. Mantenerte inmóvil, sin apenas sentido de la orientación. Y no poder llamarte, porque la resaca responde a tu voz. ¿Cómo medir la felicidad entre tu ausencia y el amanecer todos los días?. Ahora mismo no sé qué tiempo verbal usar a la hora de quererte. Pero es que la gente no entiende que dejé pasar las oportunidades como trenes en lo que no te sientas a mi lado. Yo tampoco lo entiendo.
Susurro tu nombre cuando no hay nadie, como si intentase reducir la distancia entre nosotros. Te diré una cosa: la distancia más grande entre dos personas, siempre es el miedo de una de ellas. Y yo, tuve miedo. Y el miedo es como una estrella, ya me entiendes, su "luz" aparece una vez muerta la ilusión. La ilusión por quererte, como te quise por aquel entonces. La ilusión por un pasado en forma de futuro, contenido en una bola de cristal. Engañar al destino, embaucando a las casualidades. Y huir de este abismo que se nos viene encima, usando el pretérito como un trampolín.
Tu ya me entiendes, es Domingo.
Buenas noches, ausencia.










martes, 3 de junio de 2014

No es dónde, sino cómo. Quién.

¿Cuándo fue la ultima vez que te apasionaste por algo, que te desviviste por ello porque la emoción te consumía?.
Supongamos que existe un quién, y un porqué para poner medida a la sensatez, cada vez que tú estás en un dónde y en un cómo que desconozco. Y comprendí, que hay personas que brillas sin ser estrellas. Y silencios que separan sin ser kilómetros.

Y ella, que buscaba un sentido con nombre y apellidos. Un sentido, que la abrazase por las noches y que no huyera al ver sus cicatrices. Comprendió que enamorarse era tan necesario como respirar. Y que, igual que moría si no respiraba, también lo hacía, pero de distinta forma, si no amaba. Y todo, porque estaba acostumbrada a que las personas, se maquillasen los sentimientos. "Porque si vamos a morir, muramos por alguien que sepa llorarnos", solía pensar.
Que la vida, es tan corta, que no merece perder el tiempo esperando trenes que ya han pasado.
Por que ella, desde que no es ella, es eso, cerrar los ojos. Y no hay entonces visión más clara, ni sentimiento más exacto. Y no hay entonces ni culpables ni crímenes, ni un lugar donde añorar bostezos. Donde las promesas, son promesas, y no condenas.
Decidió cerrar los ojos y pensar que algún día se encontrarían, o se dejarían de buscar. Algún día ,un abrazo haría que no volviera a llegar tarde a ninguna parte. O alguien besaría esas necesidades de las que no hablaba por miedo a que se hiciesen más fuertes. "
A lo mejor escapar no conlleva necesariamente huir, sino que alguien decida quedarse con nosotros", entre suspiros.

 



"Parece que los martes también pueden ser abismos, donde caer es tan fácil como dejar de querer levantarse. Y, eso, te juro que recorrería cualquier distancia sólo para demostrarte que no nos hace olvidar."

domingo, 1 de junio de 2014

PAIN DEMANDS TO BE FELT.

Me regalaste un corazón roto. Creaste amor incomprendido. Escogiste cara en lugar de cruz. Si el amar es algo infinito, tampoco deja de serlo el dolor. La tarifa de aquel cabrón que te deja en bancarrota el corazón después de tantos susurros, detrás de tantas sonrisas fingidas. Hay tantas cosas que me callo, tanto dolor aquí adentro, que a veces, sueño con salir de esta puta encerrona, y recriminártelo. Contar cada una de las lágrimas al revés, de izquierda a derecha, perdiendo el Norte y el sentido del horizonte. Echarte en cara todas estas noches en vela, recordarte el remordimiento y la angustia de ser una marioneta, reprendiéndome a mi misma el no haber tenido más cuidado.
Y creo cosas maravillosas a partir de una sonrisa que te vi lanzarle a otra, como imaginándome siendo aquella que a lo mejor olvidó a qué sabían tus resacas.
La soledad no sería un problema si no les hubiese enseñado a mis canciones favoritas a recordarte. Pero qué coño puedo hacer, la vida me parece una cama demasiado grande para que la caliente únicamente un cuerpo. Ya me pesan los días y las horas me conducen al más dulce de los delirios.
 
"Ten cuidado con tu tristeza, que yo siempre me enamoro de aquellos que no sonríen".
 Me trago el humo como aquel que besa en una despedida, queriendo no marcar el lugar del asesinato.  Pero es que es tan difícil saber lo que quieres, y tan ridículamente fácil encontrar a alguien con quien desear hacerlo, que tengo la sensación de que lo he estado haciendo mal todo este tiempo. Llámame suicida, porque arriesgué antes de tiempo, y ahora estoy aquí, entre las sábanas manchadas de impotencia, bebiendo vino en una copa de promesas rotas, contando palabras y midiendo silencios.
Y que contradictorio se vuelve todo en una noche, cariño.